Los casos de la Inspectora Ruíz
‘Asesinato en la playa’
Capítulo primero
La inspectora Ruíz había sido trasladada desde Valencia a Palma de Mallorca. En Valencia se había especializado en desapariciones, pero ahora iba a estar en homicidios. Cuando llegó a la comisaría, tras presentarse, preguntó por el subinspector Rodríguez, pero no había llegado todavía, así que se sentó delante de su mesa, con una taza de café caliente que le había traído el agente Vives. Una hora más tarde, el subinspector llegó con las gafas de sol negras puestas y una barba incipiente. Cuando vio sentada a una mujer delante de su mesa, expresó: “¡Hay que joderse! Entonces haciendo señales con la mano, llamó su compañera Bonnin, y le preguntó:
—¿Quién es esa mujer que está sentada delante de mi mesa? —preguntó mientras pasaba la palma de su mano izquierda por la barba.
—Es la nueva inspectora, Eduardo. Es la inspectora Ruíz.
—¡Joder! Creía que iba a venir mañana.
Fue hacía su mesa y cuando estuvo a la altura de la inspectora, comenzó a hablarle mientras extendía su brazo izquierdo para darle la mano.
—¡Bienvenida, inspectora! Creía que llegaría mañana.
—¿Le molesta que haya llegado un día antes?
—¡Para nada, inspectora! —miente el subinspector.
En esos momentos llaman por teléfono y Rodríguez descuelga. Le avisan de que han encontrado un cuerpo sin vida en la playa de Palma y expresa que va enseguida.
—Parece que se va a estrenar con un homicidio hoy, jefa. Vamos al lugar de los hechos. Hacía semanas que todo estaba tranquilo.
Cuando llegan al tramo de la playa en la cual se haya el cadáver, ya se encuentra acordonada y tanto la científica como la forense se hayan allí.
—¡Vamos, Jefa! Que le voy a presentar a la Sonia, la forense. Ya verá que es un amor, aparte de ser muy guapa.
Se acercan al lugar en el que se encontraba la forense junto al cuerpo del hombre fallecido. Puede comprobar que, como ha dicho su compañero, se trata de una mujer bastante joven y muy guapa.
—Sonia, te presento a la Inspectora Ruíz, mi Jefa a partir de ahora.
—¡Encantada!
—¡Igualmente, Sonia! Mi nombre es Isabel. También va para ti, Rodríguez.
—¡Bienvenida, Isabel! Expresa la forense mientras mira a la Inspectora directamente a los ojos.
—¡Está bien, Jefa! Es decir, ¡está bien, Isabel! Puedes llamarme Edu, me llamo Eduardo.
—¡Bueno, Edu! Ya que ya nos hemos presentado, vamos a por lo que realmente nos ocupa. ¿Qué tenemos, Sonia?
—Varón blanco, caucásico, de veintipocos años, con fractura craneal producida por un objeto contundente. Por mi experiencia, yo diría que con un bate de béisbol, aunque remataron con un martillo la faena.
Podré decir más cuando le haga la autopsia. ¡Qué pena! Era un crío.
—¿Se sabe quién es?
—En breve lo sabremos por las huellas, porque no se han encontrado documentos. Debieron robarle la cartera.
—Cuando se sepa quién es, quiero un listado de todas las personas más cercanas a él. Hay que comprobar si el fallecido había teñido cambios en las últimas semanas y si alguien sabe algo sobre lo que puede haber provocado un ataque tan violento.
—¿No crees que simplemente haya sido un robo? —pregunta Sonia mientras se levanta tras estar en cuclillas.
—Pienso que no porque hay un ensañamiento muy grande y y creo que no fue una casualidad que lo encontraran en la playa. Creo que quien los hizo, estaba a siguiendo al chico.
Al poco tiempo, el subinspector recibió una llamada con la información de los datos de quién era la víctima. Se trata de Luther Becker, de veintiún años, hijo de un conocido empresario llamado Norbert Becker. Le envían por WhatsApp la ubicación del domicilio familiar.
—Habrá que comunicárselo a su familia. Vamos al domicilio de su padre. ¿Tienes la dirección?
—Sí, Jefa. Digo, sí, Isabel.
Los dos fueron hasta el domicilio que les habían proporcionado. Una vez allí, se apearon del coche y fueron hasta la puerta de entrada a la vivienda. Se identificaron y les dejaron pasar.
—¿Es usted Norbert Becker? —pregunta la inspectora Ruíz con semblante serio.
—Sí, soy Norbert. ¿Qué ha ocurrido? Porque si están aquí es porque algo grave ha ocurrido.
—Me temo que sí, señor Becker—expresa el subinspector.
—¿Le ha pasado algo a mi ex esposa o a mi hijo?
—Es su hijo, señor Becker. Ha fallecido—expone la inspectora con tristeza en la voz.
—No puede ser. Igual se han equivocado y es otra persona.
—Lo hemos comprobado con las huellas. De todas formas, puede venir a identificarlo—responde el subinspector.
—¿Ha tenido un accidente con la moto?
—Siento decirle que lo han asesinado—expresa la inspectora.
—¿Asesinado? ¿Saben quien ha podido ser? ¿Ha sido para robarle?¿Cuál es la razón de que hayan matado a un chico tan joven?
—Aún no lo sabemos, pero conseguiremos saber qué ha ocurrido. Tenga por seguro que encontraremos al culpable—expresó la inspectora con firmeza.
—Eso espero. Ahora acompáñenme a ver a mi hijo. Quiero estar seguro de que es él y, si lo es, quiero despedirme. Luego llamaré a su madre. Estamos divorciados desde hace cinco años, pero nos llevamos bien. Luego también llamaré a Sonia, su novia.
Así fue como acompañaron al padre de Luther Becker a comprobar si realmente era su hijo.
Los casos de la Inspectora Ruíz
‘Asesinato en la playa’
Capítulo segundo
La inspectora Ruíz salió del despacho del Comisario Sánchez con una sonrisa en el rostro. Se había vestido esa mañana con un traje chaqueta de color negro con una camisa de color vino, con la melena castaña clara suelta. Cuando pasó por delante de la mesa del subinspector, éste hizo un comentario:
—Deberías llevar el cabello suelto más a menudo, Isabel. Estás más guapa.
—Creo que si tengo que usar el arma para defenderte, te gustaré más con el moño.
La inspectora no hizo ningún otro comentario y se fue a su despacho desde el cual comenzó a mirar la lista de las personas más cercanas al fallecido y apuntó al lado el orden que iban a seguir para contactar con ellos y quién se encargaría de hacerlo. Al terminar, salió de su despacho para decirle al subinspector Rodríguez que convocara una reunión con todos los miembros del equipo y que la avisara cuando estuvieran reunidos. Eduardo así lo hizo y una vez todos allí, la Inspectora Ruíz comenzó a hablar.
—Como todos sabéis, fue encontrado en la playa del Arenal el cuerpo sin vida de un joven de veintiún años llamado Luther Becker, que era hijo de un conocido empresario llamado Norbert Becker. Bien…hay que ir consiguiendo saber qué ocurrió en la vida de Luther tanto momentos antes de que se produjera el asesinato, como las semanas anteriores, así que tenemos que hablar con las personas más cercanas a él. Yo ya he hablado en dos ocasiones con el padre del muchacho y telefónicamente con la madre, ya que cuando iba a ir a verla, ella me llamó porque su exmarido le había proporcionado mi teléfono. Yo iré a hablar con la novia de Luther, que se llama Laura Méndez Pascual. Rodríguez, tú ves a hablar con Mario González, que era uno de los mejores amigos de Luther, que quizás sepa algo de la noche en que se produjo el asesinato. Agente Vives, ves a visitar a Mónica Álvarez, que es amiga de Luther desde la infancia para ver qué sabe y Carla, tú ves a intentar saber si Pablo Torres salió con Luther esa noche también. Los demás, estar al tanto de las pistas que ellos vayan consiguiendo y averiguar lo que os vayan pidiendo. ¿Entendido? Coged cada uno una carpeta. Están allí todos los datos y direcciones.
—¿Le entregamos un informe de lo que vayamos descubriendo? —pregunta Carla mientras se enrolla en un dedo un mechón de su rubio cabello.
—Sí, cuánto más detallado mejor. Hay que atar cabos. Gracias Carla, se me había pasado decirlo.
Todos salieron de la reunión y se fueron a hacer las tareas encomendadas. La inspectora Ruíz tardó unos minutos pues quería anotar unas cuantas cosas, luego se dirigió a su coche y fue a ver a la que era la novia de Luther. Una vez en el edificio donde vive la muchacha, pulsa el timbre del interfono del piso de ella.
—¿Sí?
—¿Laura Méndez Pascual?
—¿Quién es?
—Soy la Inspectora Ruíz, encargada del caso de Luther.
Laura no emite ninguna palabra pero pulsa para que se abra la puerta y pueda entrar la inspectora. Cuando Isabel llega al rellano del piso de la novia de Luther, Laura está esperándola en la puerta vestida con una bata de color azul claro y recogido el largo cabello castaño muy oscuro en una coleta, asomando por el cuello de la bata un pijama de color rosa con innumerables gatos en distintas posturas.
—Pase Inspectora. Al fondo está la salida donde podemos acomodarnos para hablar.
La inspectora entró y siguió las indicaciones de Laura. Una vez en la salita cada una se sentó en una butaca, que estaban una frente a la otra. Un gato de color negro se sube encima de la muchacha y comienza a ronronear.
—Y bien, Inspectora, ¿qué quiere saber?
—¿Viste a Luther distinto en las últimas semanas?
—Bueno, Luther era bastante variable, así que yo no vi ningún cambio que me llamara demasiado la atención. Quizás, lo único que puedo resaltar, es que estaba enfadado un día por el comportamiento insistente de su exnovio. Luther era bisexual, yo también lo soy, así que nos entendíamos en ese aspecto muy bien.
—¿Se pelearon?
—No exactamente. Adrián nunca aceptó que Luther lo dejara y que esté conmigo. Más bien fue una súplica por parte de Adrián, pero a Luther su insistencia lo cabreaba.
—¿Lo ves capaz de matarlo?
—No sé qué decir. Al que si lo veo capaz, es al anterior novio, es decir, el que estuvo antes que Adrián, que se llama Santiago López, porque un día se lo encontró en un bar y le pegó un puñetazo que le hizo sangrar largo rato una ceja.
—¿Sabes dónde puedo encontrarlos?
—Sí, lo sé. Ahora le apunto los lugares en los que puede hallarlos.
—Gracias, Laura. Será de gran ayuda y siento mucho que tengas que pasar por esta mala experiencia.
Los casos de la Inspectora Ruíz
‘Asesinato en la playa’
Capítulo tercero
Cuando la Inspectora Ruíz sale de su coche para entrevistarse con Adrián, el que fuera novio de Luther, recibe una llamada de la madre del chico fallecido.
—Inspectora Ruíz, ¿sí?
—¡Hola, Inspectora! Soy Amanda, la madre de Luther.
—¡Dígame!
—Verá, yo le di el nombre y la dirección de Laura, porque creía que era la última novia de mi hijo, pero hablando con su padre, me ha dicho que salía con una tal Sonia. Luego le envío la dirección de esa chica por WhatsApp. Aparte de eso, quería comentarle que mi hijo estaba bastante enfadado con su padre porque últimamente se dedica a salir con jovencitas poco más mayores de la edad de mi hijo. Además, aunque no sé muy bien lo que pasó, algo le ocurrió a una de las novias de mi exmarido.
—Pues yo fui a ver a Laura, y parecía muy convencida de ser la única mujer en la vida de su hijo.
—Pues se ve que no, porque mi ex lo vio con Sonia.
—Iré a verla, claro está. Quería preguntarle una cosa que, quizás, pueda chocarle. ¿Sabía que su hijo era bisexual?
—Sí, claro. Antes de salir con Laura, salió con un chico llamado Adrián, que a mí me caía muy bien. Quería mucho a Luther.
—Precisamente me dirigía a visitarlo.
—Pues ya verá que es un amor. Supongo que Laura está intentando echarle la culpa a ese chico, pero créame, pondría la mano en el fuego de que jamás le hubiera tocado ni un pelo a mi hijo. Diferente era su anterior novio, Santiago, que a mí siempre me dio la impresión de que no trataba bien a Luther, aunque hay que decir que es muy guapo, eso sí. Por favor, si encuentra algo, dígamelo. No puedo quitarme de la cabeza lo ocurrido. Echo mucho de menos a mi hijo—expone llorando la última frase.
—¡Claro! Tenga por seguro que la iré informando de lo que vayamos encontrando.
Se despidieron y la Inspectora Ruíz se dirigió a casa de Adrián. Cuando llega al edificio, ve que la puerta de entrada al mismo está abierta, así que sube hasta el segundo piso por las escaleras y toca el timbre. Adrián tarda muy poco en abrir.
—Buenas tardes. ¿Eres Adrián? Soy la Inspectora Ruíz.
—Buenas tardes, Inspectora. Pase, pase…puede sentarse en la butaca, es la más cómoda. Y bien, ¿qué desea saber?
—Saliste con Luther antes que él saliera con Laura, ¿no?
—Así es. Pero Luther no solo salía con Laura como ella cree, también salía con otra chica que se llama Sonia. Con ésta última sólo hace dos meses.
—¿Sentías rabia por ello?
—Me dolía, Inspectora, pero yo no maté a Luther. Lo amaba. Viví con él tres años.
—¿Quién crees que lo hizo?
—Supongo que todo el mundo ha apuntado hacia Santiago, pero yo no creo que él lo hiciera. Es bruto, sí, pero no hasta llegar a esos extremos. Además, está saliendo con un guapo venezolano y se les ve muy enamorados. La verdad es que no creo que haya sido una venganza de algún novio o novia.
—¿Sabes si estaba enojado con su padre?
—Sí, lo estaba. Su padre sale con chicas cada vez más jóvenes. Sé qué pasó algo con una de ellas, pero no me conozco toda la historia, pero creo que fue algo bastante grave. No puedo decirle más.
—¡Gracias, Adrián! Tu información me es de mucha ayuda. Ya hablaremos si te necesito para aclarar alguna cosa.
—Espero que cojan al cabrón que ha matado a Luther.
—En eso estamos.
Los casos de la Inspectora Ruíz
‘Asesinato en la playa’
Capítulo cuarto
La Inspectora Ruíz después de hablar con él que fuera novio de Luther, comienza a pensar en que quizás tenga algo que ver el hecho de que el padre haya tendido problemas en alguna ocasión, así que decide investigar la vida del padre durante los meses antes de la muerte de Luther. Habla entonces con el subinspector Rodríguez porque quiere que él la ayude a averiguar cosas sobre Norbert Becker.
—Eduardo, bueno…Edu, necesitamos saber todo lo que podamos de la vida del padre del muchacho de los meses antes de su asesinato.
—¿Por qué quieres ahora investigar al padre?
—Porque Luther estaba incómodo con el comportamiento de su padre de cara a las relaciones que tenía con mujeres muy jóvenes. Puede que tenga algo que ver eso. Mientras comienzas con ello, yo voy a ir a ver a la otra novia de Luther, que se llama Sonia.
—¡Pues vaya con el chaval! No perdía el tiempo, desde luego.
—Por lo visto, no. Además, al ser bisexual, el abanico es más amplio.
—La verdad es que era un chico muy guapo. No me extraña que tuviera éxito.
—Sí, era muy guapo y por lo que se ve, tenía bastante personalidad. Debía ser muy atractivo.
—¿Crees que alguno de sus amantes lo mató?
—No lo sé, pero hay que investigar también a un novio que tuvo llamado Santiago, que parece ser que no trataba muy bien a Luther, aunque parece que ahora está muy enamorado de un venezolano. Hay que lograr saber lo que le ocurrió.
—¡De acuerdo, Jefa!
—¡Y dale! ¿Qué te tengo dicho? Por cierto, dile al Agente Vives que me haga un informe sobre lo que ha descubierto hablando con Mónica Álvarez, la amiga de Luther. Por cierto, también espero el tuyo sobre Mario González.
—Sí, sí…en breve te lo envío. Es que no veas lo mucho que habló Mario, aunque francamente, nada interesante para el caso desde mi punto de vista.
—¡Bueno! Envíamelo de todas formas. Carla ya me ha enviado su informe sobre Pablo Torres y queda claro que Luther a mitad de la noche se fue del local donde estaban. Pablo se había enrollado con una chica que acababa de conocer, así que Luther se fue solo. Laura no estaba esa noche porque trabajaba.
La Inspectora Ruíz sale de comisaría y antes de coger su coche para ir a casa de Sonia, se para en el bar de la esquina a tomarse un café porque está cansada. La verdad es que de buena gana se tomaría una cerveza, pero sabe que es mejor que no, porque no sólo se tomaría una. Tras tomarse el café y hablar un poco con el dueño del bar, que se llama Paco, sobre las noticias que van surgiendo en la tele, se dirige al garaje de comisaría a coger su auto. Nada más entrar en él pone música, procedente de una recopilación que le ha hecho su novia Adela. Llega en media hora a casa de Sonia. La puerta de la entrada al edificio está abierta, así que entra y se dirige al ascensor, que está averiado, así que no le queda otra que subir los cinco pisos. Una vez en el quinto rellano, llama al timbre. Sonia mira por la mirilla y ve la placa de la Inspectora, así que abre.
—Gracias por venir, Inspectora Ruíz.
—Intento conocer lo más que pueda sobre los días anteriores al asesinato de Luther, de él y de las personas que le rodeaban.
—¿Qué quiere saber?
—¿Desde cuando salíais?
—Yo no era la novia de Luther. Él ya tenía una que se llama Laura. Yo tengo una novia que se llama Mónica. No sé quién ha sido el que ha ido difundiendo que salíamos. Luther y yo pasábamos tiempo juntos porque intentábamos averiguar lo que le había pasado a una amiga mía llamada Carla Guzmán Hurtado.
—¿Por qué comenzó esa investigación?
—Carla murió. Dijeron que había sido un suicidio, pero yo no lo creo. Estaba embarazada y quería tener al bebé. Nunca me dijo quién era el padre, pero estaba liada con el padre de Luther, así que suponíamos que era de él.
—¿Qué creíais que había pasado?
—Pensábamos que el padre de Luther tenía algo que ver en su muerte. Carla había sido la secretaria de Norbert durante tres años y luego la despidió. Yo sé que se seguían viendo en un piso pequeño que él tenía alquilado.
—Habría que ver qué pasó, pero si Luther estaba intentando saber qué le había pasado, no es lógico que alguien lo mate por querer hacer daño a su padre, pero bueno, nunca se sabe.
—Yo también lo pensé, pero es raro que todo haya sido tan seguido. ¿Entiende lo que le intento expresar?
—Sí. ¿Cuánto tiempo hace que murió Carla?
—Hace tres meses y medio.
—Sí, es algo a tener en cuenta. ¿Qué me puedes decir más de Carla?
—Era muy buena chica, la verdad. Era muy amable con todo el mundo. Sus padres murieron cuando era una niña, tenía sólo siete años cuando fallecieron en un accidente de coche. Se crió con su abuela materna, que se llamaba como ella y que murió el año pasado. Su hermano, que es dos años mayor que ella, siempre estuvo muy presente en la vida de Carla. Su hermano se llama Bruno y es mecánico de coches. De hecho, acaba de inaugurar su propio taller. Es un chico muy poco hablador y está muy apenado por la muerte de su hermana. Aquí tiene la tarjeta de su nuevo taller, por si quiere ir a hablar con él, aunque ya le digo yo que es hombre de pocas palabras y no quiere hablar todavía de su hermana.
—Lo tendré en cuenta. Gracias por tu tiempo y por contarme todo lo referente a Carla. Quizás podamos saber también qué le ocurrió a ella. ¿Quieres añadir algo más?
—La verdad es que Norbert ha estado saliendo con chicas muy jóvenes durante bastante tiempo. Carla no fue la única. Yo conozco a dos más de primera mano. Por eso Luther estaba cabreado con su padre, porque utilizaba a esas muchachas.
—Ya veo. Si se te ocurre algo más, llámame. Aquí tienes mi teléfono.
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‘Asesinato en la playa’
Capítulo quinto.
Tras repasar todo lo que han ido recabando cada uno de los agentes encargados del caso del asesinato de Luther, la Inspectora Ruíz decide ir a hablar con Bruno, el hermano de Carla. Llama entonces a Bruno y éste le dice que vaya al taller en el cual trabaja, que es de su propiedad, para poder conversar. Una vez allí, se adentra en el taller y pregunta a un chico que está barriendo dónde está Bruno, el cual le indica que está debajo de un coche. Entonces la Inspectora espera a que Bruno salga de allí.
—¡Hola, Bruno! Soy la Inspectora Ruíz.
—Perdona la espera, pero es que tengo mucho trabajo y tengo que estar muy encima para que el negocio no se me vaya a pique. Vayamos a mi despacho.
Suben unas escaleras hasta llegar al despacho de Bruno. Él se sienta en la silla que hay tras una mesa y ella delante de la misma.
—Y bien, Inspectora. ¿De qué quiere hablar?
—Quiero hablar de tu hermana Carla y de la relación que tenía con Norbert Becker.
—Ese malnacido la mató. Estoy seguro de ello.
—Por eso te cargaste a su hijo, Luther.
—Yo no he matado a nadie. Si hubiera tenido que matar a alguien hubiera sido al propio Norbert. Luther siempre intentó ayudar a desvelar lo que le había ocurrido a mi hermana y siento mucho lo que le ha pasado.
—¿Tengo que creerte?
—Yo no he hecho nada, así que por mucho que busque, no encontrará nada que me incrimine.
—Siento lo que le pasó a tu hermana y espero que, una vez haya resuelto lo que pasó a Luther, se pueda saber lo que le pasó a Carla.
—Gracias por intentar saber lo que le ocurrió a mi hermana. Era una muy buena chica y no se merecía lo que le pasó. Norbert es un mal tío, que ha hecho mucho daño a muchas mujeres. Luther no parecía hijo suyo, aunque sí que es verdad que tuvo muchas aventuras por su belleza, pero nunca hizo daño a nadie, por lo que no entiendo que haya acabado así.
—¿Qué crees que puede haber pasado?
—La verdad es que no lo sé, pero pienso que puede ser alguien despechado por no conseguirlo, o porque Luther lo dejara, o tiene que ver en ello algo de su padre.
—¿Sabes si Luther salía con alguien más que con Mónica en el momento de su muerte?
—Que yo sepa, no. Sí que sé, sin embargo, que tuvo una riña con un antiguo novio suyo que se llama Manolo, pero creo que fue por un piso en el que vivieron, que era propiedad de Luther. Creo que después de separarse, Luther le dejó seguir viviendo allí, pero hace poco le dijo que tenía que ir buscando otro sitio.
—¿Sabes dónde puedo encontrar a Manolo?
—Trabaja en una zapatería. Espera que te indico dónde se encuentra.
Bruno le enseña un mapa en el ordenador y señala a la Inspectora el lugar en el cual se encuentra el establecimiento. Después, la Inspectora se levanta y tras despedirse de Bruno, baja pensativa las escaleras.
Mientras se dirige a la zapatería, el móvil suena y ella coge el teléfono de su bolsillo para contestar.
—¡Inspectora Ruíz, diga!
—Soy Sonia, inspectora. La llamo desde el lugar en el cual trabajo. He contactado con una antigua novia de Norbert y me ha contado que, Carla no es la primera mujer que ha estado con él que ha muerto en extrañas circunstancias. Le pasaré por WhatsApp los datos de la otra chica para que pueda investigarlo si lo estima oportuno.
—Muchas gracias, Sonia. Será de gran ayuda el saberlo. Si llegas a tener más información, te agradecería que me la hicieras llegar.
—¡Claro, Inspectora! Así lo haré.
Los casos de la Inspectora Ruíz
‘Asesinato en la playa’
Capítulo sexto.
El subinspector Rodríguez no acaba de ver nada clara la declaración de Pablo Torres, el hombre que había salido con Luther la noche en que lo asesinaron. Cree que sabe más de lo que dijo. Decide seguirle con la intención de ver si se relaciona con alguien que nos pueda dar más pistas sobre el caso. Por otra parte, también sospecha que Bruno, el hermano de Carla, pueda ser quien asesinara al muchacho, ya que considera que Norbert es quien mató a su hermana.
La inspectora Ruíz, sin embargo, piensa que aunque Bruno pueda tener motivos para hacer daño a Norbert, como bien dijo, Luther había estado ayudando en el esclarecimiento de la muerte de Carla. Así que no sabía muy bien hacía dónde mirar y seguir la pista que la condujera al verdadero asesino de Luther.
Pasadas dos horas de estar dando vueltas a todo el expediente del asesinato de Luther, la inspectora Ruíz recibe una llamada de una chica llamada Tomasa, que le habla sobre algo que le contó Luther semanas antes de ser asesinado. La conversación vino a cuento del hecho de que Tomasa tenía una hermana que se llamaba Verónica, que fue amante del padre de Luther. Entonces, tras explicarle a la inspectora ese hecho, le expresó que Verónica había sufrido mucho con Norbert. De hecho, Verónica le contó a su hermana que en el sótano de su casa tenía un lugar donde practicaba toda clase de prácticas sexuales y que supo que muchas chicas jóvenes habían pasado por allí. También le explicó que su hermana se suicidó y que Luther le había contado lo que había sucedido con Carla y que suponía que su padre había tenido algo que ver en su muerte. Tras dicha conversación, la inspectora Ruíz tenía claro que el padre de Luther era un mal bicho y que seguramente tenía la culpa de la muerte de Carla, pero había que probarlo. Primero intentaría saber quién mató a Luther y después esclarecería el caso de Carla.
A la mañana siguiente del día de la llamada de Tomasa, la inspectora Ruíz recibe la noticia de que alguien ha querido que Bruno se matara con el coche en un accidente provocado.La situación es cada vez más compleja y la inspectora Ruíz no sabe qué pensar. Es curioso que lo del accidente se haya perpetrado justo después de haber hablado con Bruno. Hasta ese momento, el hermano de Carla no había sido el blanco de nada. El subinspector Rodríguez cree que Bruno es el asesino de Luther y que ahora, al verse entre las cuerdas, se ha inventado lo de que han intentado matarle. Sin embargo, la inspectora no ve eso claro.
De pronto, entra en comisaría la madre de Luther, con una carta en la mano. Acaba de serle entregada. Es de su hijo. En la carta le explica a su madre, que Norbert es el culpable de la muerte de Carla, y que las pruebas de ello están en un cajón de la mesa de su escritorio. Con la carta está la llave para abrir dicho cajón. Entonces todos van a casa de Luther y sí, allí encuentran no sólo un vídeo en el que Carla cuenta todo lo que ha vivido con Norbert, sino que hay una carta de Carla en la que dice que teme por su vida ya que está embarazada de Norbert y sabe demasiadas cosas relativas a él. Por otra parte, Luther le tendió una trampa a su padre, con el mejor amigo de él, y tiene un vídeo con voz en el que tras unas copas, Norbert le confiesa a su amigo que ha matado a Carla porque le iba a destruir la vida, que le hacía chantaje y otras mentiras más.
Norbert, sentado en el porche de su casa, ve como el coche de la inspectora se acerca a su domicilio. Ya se imagina que lo van a llevar preso. Entra en la casa deprisa y mientras la inspectora toca el timbre, se escucha un disparo. Norbert se ha volado los sesos, pero antes ha escrito una nota diciendo que él había matado a Carla y que su hijo lo sabía y quería encerrarlo, así que también lo asesinó. La inspectora Ruíz da la orden de entrar en la casa y se encuentra con la dantesca escena. Queda impresionada por lo sucedido y decide tomarse unos días de vacaciones para digerirlo. Le pedirá a su novia que se vayan fuera de la ciudad unos días. No entiende como un padre puede cometer el asesinato de su propio hijo y menos tan brutalmente.
FIN DEL CASO
Juana María Fernández Llobera