Sara subió al autocar con lágrimas en el rostro. Miró por la ventanilla y se despidió del pueblo donde nació. Ya nada la retenía allí. Ya no le quedaba familia y sus amigos de antaño, hace tiempo que se fueron a vivir a la ciudad. Ella no lo hizo por no dejar sola a su madre viuda. Ahora, fallecida ella, ya no deseaba estar más allí. Habló con una amiga que la invitó a su casa. Así que, sin pensarlo mucho, cogió un poco de ropa y subió al autocar para ir hacia allí. Se cortó el cabello dos días antes, lo cual, le daba un aspecto más juvenil. Se notaba cambiada y le gustaba esa nueva imagen. Dos horas duró el viaje. Al llegar a la estación, vio el rostro de su amiga que la esperaba. Se fundieron en un abrazo largo y sentido, antes de dirigirse al coche. Durante el trayecto a la vivienda, pusieron música y cantaron, como cuando eran adolescentes. Nuria, la amiga de Sara, le había preparado una habitación en su casa, bastante espaciosa y decorada como pensó que le gustaría. No se equivocó. A Sara le encantó la decoración de su nueva habitación. Nuria la dejó a solas para que se acomodase, mientras ella preparaba la comida y ponía la mesa. Poco después llegó Óscar, el novio de Nuria, que también vivía allí. Sara no lo conocía en persona, solo lo había visto en foto. Le resultó mucho más guapo así. Comieron y mientras tomaban café conversaron.

-Me alegra que te hayas decidido a venir- expresó Óscar.

-Yo también me alegro de estar aquí y muchas gracias por acogerme.

-Eres mi  mejor amiga desde la infancia- expuso Nuria.

-Sí, hemos pasado muchas cosas juntas.

-Nuria me ha hablado mucho de ti y del gran apoyo que has sido siempre para ella.

-Ha sido mutuo. 

Dos días después de llegar a casa de Nuria, Sara comenzó a buscar trabajo. En el pueblo había trabajado, durante bastante tiempo, en la panadería como dependienta. Años atrás, había estado trabajando en un supermercado. Fue a una biblioteca a leer los periódicos y poder conectarse a Internet. Podía haber mirado en casa de Nuria, ya que tiene WiFi, pero no quiso pedirle el portátil, bastante amable había sido ya. Hizo fotocopias de su currículum para poder presentarlo. Luego, fue a dar un largo paseo para comenzar a conocer la zona donde vivía. Después entró en una cafetería, cuya decoración le gustó por su colorido, y se tomó un café solo, como a ella le gustaba, tras lo cual volvió a la casa, donde Nuria estaba ya preparando la comida, así que, después de poner la mesa, le ayudó en la cocina.

Óscar aparcó la moto en un aparcamiento, habilitado para ello, cercano al bar donde había quedado con Sebastián. Hacía un mes que no se habían visto, ya que Sebastián había estado fuera durante todo ese tiempo. Sebastián estaba mucho más moreno que la última vez que lo había visto. Su lacia cabellera trigueña estaba más larga. Sus ojos verdes resaltaban más al estar enmarcados con lápiz de ojos negro. Cuando entró Óscar en el bar, Sebastián se levantó de su asiento y cuando lo tuvo cerca, le dio dos besos efusivos en la cara. Luego se sentaron y Óscar pidió una caña. Sebastián tomaba una copa de vino blanco, como era su costumbre desde hacía un par de años. Luego comenzaron a conversar.

-¿Cómo te ha ido por Málaga?-preguntó Óscar.

-Me ha ido bien. Necesitaba cambiar de aires, ya sabes lo nervioso que estaba últimamente. Además, he vendido dos cuadros e igual hago una exposición en una galería de allí.

-¡Enhorabuena! Me alegra que te haya ido bien.

- Gracias.¿Cómo te ha ido a ti?

-Normal, como siempre. Ha venido a vivir con nosotros Sara, la amiga de Nuria.

-Ya me acuerdo, me hablaste de ella. ¿Qué te ha parecido?

-Parece agradable.

-¿Es guapa?

-No está mal. No te pongas celoso.

-Tendré que conocerla. Quiero valorarla yo.

-Veremos que valoración haces.

-Sí, ya veremos.

Tras una semana de búsqueda, Sara consigue un trabajo en una librería. Tiene que ayudar a la dueña colocando los libros y despachando a la clientela. Está contenta. Es algo nuevo para ella. No va a ganar mucho, pero le bastará para sus gastos y para aportar algo en casa de Nuria. Tiene horario de mañana y tarde, así que no irá a comer a casa, porque le pilla lejos. Se acostumbrará a llevarse algo y algún día comerá un bocadillo de la panadería que está cerca de la librería. Tiene ganas de llegar a casa para comentarles su primer día de trabajo a Nuria y Óscar. 

Nuria tiene migraña. Está en su habitación a oscuras. Óscar, cuando llega Sara, le dice que no haga ruido. Se van a la cocina y se toman una cerveza mientras hablan bajito. Sara le cuenta cómo ha sido su primer día de trabajo. Óscar la deja hablar. Ella está tan contenta que no para de hablar. Luego, de repente, se levanta y le da un abrazo. Se quedan abrazados un minuto, a lo sumo, pero a Sara le extraña. No dice nada, sin embargo, tan solo le pregunta a Óscar cómo le ha ido el día. Él solo le responde que muy normal. No le habla de Sebastián, ni de nada de lo que ha hecho ese día. Los dos preparan la cena y, le lleva Óscar un poco a Nuria, pero es incapaz de comer. Se acuesta a su lado y la mira. Le da un beso en el hombro y, al rato, se queda profundamente dormido. Al poco tiempo, Nuria se va a otra habitación y que, por su dolor de cabeza, no soporta los ronquidos de Óscar. Sara ya está en su habitación escuchando música con los auriculares. Nuria no le dice nada y se tumba en la cama de la habitación contigua a la de Sara.

Óscar se levanta temprano porque quiere ir a correr. Cuando se despierta y no ve a Nuria a su lado se inquieta. Se levanta deprisa y va a  ver si está en la cocina, pero al no hallarla allí, mira en el baño, tras lo cual, recorre el pasillo casi de puntillas hasta la habitación contigua a la de Sara. Allí encuentra a Nuria dormida, así que da media vuelta para ir a la cocina a prepararse un café. Después de tomarlo tranquilamente, se pone un chándal y sale a correr. 

Sara se levanta, se ducha rápidamente y se prepara un bocadillo. Como hay café hecho, se toma un taza y sale deprisa para no llegar tarde al trabajo. Coge el autobús y, como hay un asiento libre, se sienta. La chica,sentada al lado, escucha música con auriculares. Al otro lado del pasillo, a su misma altura, dos jóvenes discuten. Ella saca el móvil y comienza a jugar con el volumen quitado. Tanto se concentra en el juego, que casi se le pasa la parada donde debe apearse. Baja del autobús y, por un momento, duda de cuál es la calle que le conduce a su trabajo. Luego, ve la cafetería donde tomó un café el día de la entrevista y ya se le esfuman las dudas. Con paso ligero se va aproximando a la librería. Tiene que esperar unos minutos a Carmen, la dueña, y al llegar, le ayuda a subir la metálica persiana para abrir. Carmen le ha traído un trozo del bizcocho que hizo para sus hijos anoche. Las dos, antes de abrir, se toman un café, ya que Carmen ha traído de su casa en un termo con café recién hecho. Sara se siente agradecida y valorada. Va a intentar hacerlo lo mejor posible.

Sebastián tiene curiosidad por saber cómo es Sara. Se las ingenia para saber dónde trabaja. Una mañana decide ir a la librería. Pondrá cualquier excusa para entablar conversación. Se pinta la raya de los ojos de negro y se viste con unos pantalones color burdeos y una camisa de fondo blanca con flores, no muy marcadas, de distintas tonalidades de rosa. Lleva la barba recortada, al igual que las patillas. Entra decidido en el lugar de trabajo de Sara y, a los pocos minutos, se dirige a ella.

-Buenos días!  Buscaba libros sobre Arte.

-Están al fondo,  a la derecha.

-¡Gracias! ¿Le gusta el Arte pictórico? 

-Sí, mucho. Lo admiro.¿Es usted pintor?

-No me hables de usted. Sí, lo soy. Te voy enseñar unas fotos de mis obras que tengo en mi movil. 

Sebastián busca en su móvil las mejores obras, según él, que ha pintado.

-¡Mira! Aquí están.

-¡Ohh! Son muy buenas. Me encantan.

- ¡Gracias! Tienes que venir a mi próxima exposición. Aquí tienes mi tarjeta. Lo anunciaré en redes sociales.

- Estaré atenta. Me gustará ir.

Sebastián va a la sección de Arte. Compra un libro que le interesa, para disimular. Luego se despide de Sara. Cuando sale de la tienda, Sebastián se dirige al bar donde ha quedado con Óscar. Cuando se acerca a él, Sebastián le da un prolongado abrazo y dos besos marcados en las mejillas. Luego se sienta y pide, al igual que Óscar, una caña. Hablan, casi todo el tiempo, de la próxima exposición de Sebastián. Después de un par de cervezas, se dirigen al apartamento de Sebastián, para que Óscar pueda ver su nueva obra y le dé su opinión. En el apartamento, una de las habitaciones, la utiliza Sebastián como estudio. Cuando entran en la habitación, Óscar ve al fondo de la misma, un retrato de él.

-¿Y esto?

-Te lo iba a regalar para tu cumpleaños, aún no está terminado. ¡Qué fallo! Se me olvidó taparlo.

-Ya sabes que no me gusta que me pintes.

-Pues es una pena, porque eres muy guapo y serías un magnífico modelo.

-No te rías de mí.

-No me río, así lo siento y pienso.

Luego pasan a la sala, donde toman una copa. Hablan de tiempos pasados, sobre todo hablan de Tomás, el primer novio de Sebastián. Ahora Tomás tiene su propia empresa y le va muy bien. Sebastián y él, vivieron juntos tres años, hasta que Sebastián lo dejó por un holandés, con el que vivió en Londres apenas un año. La relación no funcionó. Para cuando volvió, Tomás, que lo había pasado muy mal cuando lo abandonó, ya no quiso saber nada más de él. Ahora Tomás vive con un chico llamado Jorge, con el que lleva viviendo cinco años. Eso Sebastián lo sabe por Óscar, ya que Tomás sigue sin quererlo ver. Después de una hora, Óscar le dice que se tiene que ir. A Sebastián siempre le parecen muy cortas las visitas de Óscar y eso le entristece.

Nuria está ordenando el armario de su habitación cuando llega Sara. Está mirando unas fotografías que ha encontrado en una caja, que hace tiempo que no ha visto. Le dice a Sara que entre y comienzan a mirarlas juntas tumbadas en la cama.

-Mira qué joven está aquí Óscar.

-¡Ostras Nuria! No parece él, qué delgado, ahora está cachas.

-Sí, ha cambiado mucho.

-¿Y éste?¿Quién es? Lo he conocido esta mañana.

-¿Cómo que lo has conocido esta mañana?

-Sí, esta mañana ha venido a la librería.

-¿Estás segura de que es él?

-Segurísima. ¿Qué pasa? ¿Quién es?

-Bueno, pues verás, es el hermano de Óscar. Hermano por parte de madre. 

- ¿Y qué ocurre? ¿Hay algún problema?

-En realidad no. Solo que, en ocasiones, quiere acaparar demasiado a Óscar. Supongo que es porque es su única familia.

- ¿Por qué no le invitáis un día?

-Se lo comentaré a Óscar. Sí, es buena idea. 

-Yo creo que sí. A mí me ha resultado muy agradable.